La mentalidad central
Cada técnica aquí se reduce a una sola idea: di lo que tendrías que decirle a un compañero de equipo competente que no puede leerte la mente. Contexto por adelantado. Entradas y salidas claras. Pasos pequeños y verificables. Un plan antes del código. Ediciones dirigidas en vez de reescrituras. Ejemplos donde las palabras se quedan cortas. Límites explícitos sobre qué no tocar. Una imagen limpia y actual de la tarea en todo momento.
No estás escribiendo hechizos mágicos. Estás escribiendo una especificación, breve y precisa, y luego revisando el resultado. Haz eso con constancia y la IA deja de sentirse como una máquina tragamonedas y empieza a sentirse como el ingeniero rápido e incansable que realmente puede ser, y, tan importante como eso, tú sigues siendo la persona que entiende lo que se envió a producción.